En esta ocasión corresponde mencionar a otro gran compositor peruano. Manuel Abraham Acosta Ojeda (16/03/1930)-(20/05/2015). (MAO). Nació en la Maternidad de Lima. Hijo de Don Alejandro Acosta Flores (Arequipa) y Doña María Luisa Ojeda Cutimbo. (Moquegua). Sus estudios primarios los realizó en la ciudad de Lima. (Centro escolar 446-Miraflores) desde 1937, luego en el Colegio Salesianos de Breña hasta 1942. La secundaria la realizó en el Colegio José Maria Eguren de Barranco hasta 1947).
Su vocación por la música y la composición la forja desde su niñez y adolescencia. Se le podría definir como un músico y poeta contestatario, fue dirigente, comunicador, actor y sobre todo un cantautor que tuvo una visión crítica y muy lúcida sobre nuestra realidad social.
Las letras de sus canciones mayormente están inspiradas en el amor, el desamor, o a los retos y desafíos de la vida envuelta en desencantos, ilusiones, alegrías, o sus propios desencuentros que aborda con fina sensibilidad, incursionando siempre en la crítica social debido a que fue a su manera un luchador con marcada inclinación política de izquierda.
Preguntado en una oportunidad sobre sus inclinaciones políticas desde su juventud respondió lo siguiente: “La otra suerte es que en la secundaria estudio en el Eguren, donde me encuentro con gente rabiosamente de izquierda, por suerte; con profesores que lloraban cuando nos explicaban la revolución francesa y nos hacían llorar también”. Ahí está el temple de mi padre que era un “bravo, mi mamá era al revés, recontra mansa, catoliquísima mientras que a mi padre casi lo matan por aprista”
Fue un estudioso de la canción y la danza popular, sobre el valse decía “Más vale la calidad que el sabor, no hay nada mejor que un buen valse” y sobre la danza: “Lo andino como lo costeño y lo amazónico deben dialogar para encontrar la fuerza unificadora, potente, de lo peruano”. Don Manuel hizo investigaciones sobre ambos temas.
Conoce al músico y compositor Carlos Hayre Ramirez a los 17 años de edad en el Colegio Eguren, desde allí los une la poesía, el arte, la música y una inseparable amistad.
Preguntado en una entrevista: Es decir que tus primeras canciones las haces con música de Hayre?
Respondió lo siguiente: Claro, toda mi influencia musical criolla es de Carlos Hayre; yo no aprendí de Pinglo ni de otros maestros como muchos piensan. Cabe destacar que Hayre en la música popular era y es un fuera de serie. En esos años, (1947/48) él era un jovencito de barrio, de la calle Inca de Surquillo, que tocaba a Bach, a Chopin, a los clásicos españoles Albéniz, Granados, Tárrega, Falla. Los chicos nos aburríamos en su casa, porque el prendía su lamparín --no tenía luz eléctrica-- e interpretaba estudios de los grandes maestros que para nosotros era un “tacu-tacu” de griego, latín y chino.
Con Hayre hice varias canciones; yo recuerdo con cariño una que se llamaba “Oro y Virtud”, y la recuerdo con cariño porque me hace saber que ya tenía algunas rebeldías en la cabeza.
Los primeros versos dicen: “Sólo un delito no es grave, la pobreza, ser bueno casi siempre es ser cobarde, ser honrado no es cierto, es un alarde, es el temor de hacer una bajeza”.
Es cierto que posteriormente Don Manuel estudia y valora positivamente la obra del Bardo inmortal y lo pone de ejemplo en sus disertaciones.
Manuel Acosta dejó para la posteridad bellos y hermosos temas que se hicieron muy populares, como valses, mulizas, yaravíes y más, inicialmente compone valses como: Siempre (Música de Carlos Hayre) Tu vida y la mía, Ya se muere la tarde, Oro y virtud, Adiós y sombras, entre otros.
Don Manuel afirmaba que le gustaba cantar sus propias composiciones a pesar que él mismo decía que tenía la “Voz arrugada”. Preguntado sobre sus referentes en el canto popular o criollo respondió:
“Había escuchado muchas formas de cantar y como nunca me ha gustado ser cultor del lugar común, me gustaba hacer cosas diferentes en todo lo que pudiera, buscaba entonces cantar diferente pero tomando referencias de lo que había escuchado en cantores como Alfredo Leturia Almenara,
(Un gran cantor) el “Cojo” Augusto Ballón Muñoz (cantaba precioso), Eloísa Ángulo o Teófila Ramírez.”
Don Manuel saboreó la fama al ganar amplia popularidad dos composiciones suyas grabadas por el Trío Los Chamas el año 1955, (En un atardecer) y su emblemático valse (Madre).
En 1956, el valse Madre fue grabado por el “Trío Los Cholos” Pero fueron Los Chamas quienes lo lanzaron a la popularidad.
Sobre este valse Don Manuel comentó lo siguiente:
En una madrugada de mayo, después de cantar en El Botellón, visité con unos amigos el bar ”El Silletazo” en Surquillo. Era víspera del Día de la Madre, en 1951. "Mareado escribí sobre la envoltura de una cajetilla de cigarrillos algunos versos para mi madre, que me había dado todo. Sentí pena y remordimiento. A las diez de la mañana, cuando terminé mi autoconfesión, fui a mi casa."
El maestro agregó: "Un compositor no busca el aplauso ni la venta, sino que trata de expresar lo que siente. Por eso el tema tuvo acogida y hasta ahora se canta",
Posteriormente populariza los valses: Cariño, Ya se muere la tarde, Si tu me quisieras, Rumor de manantiales, Celeste, (Dedicado a su hija) Puedes irte, Bajo la loza (Marinera limeña) grabada por los Troveros Criollos (1957)
A partir de los años 60 su compromiso en la difusión de nuestro acervo literario musical fue muy valioso, (1961-1964), fue secretario de defensa del Sindicato de Artistas Folklóricos. (1963) Grabación como cantautor (Javier viven en el aire), cancionero en homenaje al poeta Javier Heraud. Cantan los autores (1965) en colaboración con Pedro Pablo Casas Padilla, Abelardo Takahashi Nuñez, Eduardo Márquez Talledo y Manuel Acosta Ojeda. Igualmente Canción Protesta (1966).
Participó en el programa radial “Música del Pueblo” (1966- 1968). Integró y fue Presidente de SAYCOPE (Sociedad de Autores y Compositores Populares), institución fundada en (1970) y colaboró en diversos diarios como La prensa, El Comercio, La Crónica, La República, y en revistas como Oiga y Caretas y la revista de arte Coliseo (1972-1975). El nuevo día (1974) dedicado a los trabajadores y las luchas sociales. El poeta de la canción peruana (1978). Participó como actor en las películas “La familia Orozco” (1976) y “Gregorio” (1981). Igualmente ganó varios festivales. Colaboró para la revista “Variedades” del diario El Peruano. Condujo por varios años el programa radial “El Heraldo musical”.
Sus composiciones han sido grabadas por Los Chamas, Los Troveros Criollos, Fiesta Criolla, Alicia Maguiña, Rafael Matallana, Cecilia Bracamonte, Pedrito Otiniano, Eva Ayllón, Roberto Silva, El "Cholo" Berrocal, Tania Libertad, Los Hermanos Zañartu, María Obregón, Luz Melva, entre otros.
Don Manuel era asombrosamente ocurrente, rápido, certero y muy agudo en sus apreciaciones. Conversar con el maestro el aprendizaje, el humor y la risa estaban asegurados . Fue mejor amigo con las personas para él cercanas, como Carlos Hayre, Nicomedes Santa Cruz, Abelardo Nuñez, Òscar Allain Cottera, César Calvo, Adolfo Zelada, Julio Ramón Ribeyro, Victor Merino, Waldhy Pedraza, Octavio Ticona, César Lévano, Juan Urcariegui García, Juan Gonzalo Rose, Pablo Casas Padilla, Carlos ( chino) Domínguez, entre otros.
Su amigo César Lévano escribió sobre él lo siguiente: “Manuel no solo ha estudiado la música popular de Lima y de la costa. La ha vivido (y bebido) intensamente. De ese trajín ha extraído conocimientos del alma popular que no cualquiera posee. Sabe que el dolor del pueblo se acompaña de alegría y que la risa puede ser también un arma de protesta”.
Acosta ha explicado que el amor no es sólo la relación del varón y la mujer. Es el vínculo con los demás, con el otro, con las causas de la justicia y la solidaridad”...
“Con ese cantar ha recorrido sindicatos, universidades, comunidades campesinas, áreas mineras, claros de selva. Le cierran las puertas los comerciantes de la música, esos que obligan a acelerar el ritmo del valse a fin de aumentar la velocidad de los ingresos; pero las multitudes le abren de par en par la puerta del cariño, porque ha tenido el coraje de cantar verdades. Sus cantos son poemas de amor que no concluyen en una canción desesperada (César Lévano).
Por otra parte se puede decir que Don Manuel también padeció la “Injusticia” con las autoridades culturales y con las disqueras que argumentaban que sus temas no eran ”comerciales”. Ante esto él respondía: (Mi mayor halago es el reconocimiento popular, sobre todo el de mis amigos), "No trabajo para recibir premios porque en nuestro país a los compositores nos daña la discriminación. Siento dolor por la impotencia de no poder cambiar el país y de no contribuir a la felicidad colectiva."
"Un artista es un comunicador que llega a su pueblo o de lo contrario no lo es. En cambio, el artista contemporáneo está equivocado porque se siente superior a su clase. Lamentablemente, los de mi generación hemos sido satanizamos”...
El destacado cantautor falleció a los 85 años de edad, el (20/05/2015), en el Policlínico Miguel Grau en Lima. Fue velado en una sala del Ministerio de Cultura. La Universidad de San Marcos se negó a ello. Pretendió rectificar enviando una “Corona de flores” que en acto de protesta fue colocada de “Cabeza”.
Particularmente tuve el honor de disfrutarlo, y el orgullo de conocerlo y admirarlo. Pienso que fue muy mezquino que el Congreso de la República del Perú votara en varias ocasiones por una lista de artistas que recibirían una “Pensión Vitalicia” omitiendo siempre de forma vejatoria el nombre de Manuel Acosta Ojeda.
Evidentemente esa vil bajeza, revierte en todo lo contrario, para muchos de nosotros que nos identificamos con él y su obra, significa más que eso...Es una “Medalla de reconocimiento” para Don Manuel Acosta Ojeda, a su transparente y dedicada trayectoria comprometida con las causas sociales políticas y culturales de nuestro país. Y que nos dejó como Legado que para hacer el trabajo de difusión de nuestro acervo cultural y musical, “No hay que mendigar aplausos ni favores” a nadie..
Bendiciones para todos.




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